sábado, 11 de mayo de 2013

YO SOLO QUIERO SER FELIZ



Salía de una estación de una zona residencial del transmilenio en Bogotá, iba a la casa de una amiga,  me detuve a ver las torres amarillas que estaban desteñidas por las constantes lluvias capitalinas que se encontraban en diagonal al semáforo y al lado de la escuela militar, cuando escuché el ruido estruendoso de los chiflidos y los suspiros asombrados, incluso escandalizados de algunas viejitas transeúntes y unos cuantos chismosos. Ver que la atención de tantos transeúntes anónimos estaba concentrada en algo en específico me causó curiosidad, pensé que tal vez habría ocurrido algún accidente en el lugar y que las personas, temerosas pero siempre morbosas estaban a la expectativa.

¡Cuidado, Parce! – un adolescente le gritó a un carro rojo de corte deportivo que frenó en seco. El tipo del carro no inmutó palabra sencillamente siguió su marcha, pero esta vez con una velocidad moderada.  Se había formado un trancón con los pocos carros que estaban transitando en la avenida a las tres de la tarde, parecía que incluso los conductores querían observar lo que estaba sucediendo.

Yo seguía sin entender la escena, la gente seguía mirando algo entretenida y algunas personas estaban asustadas, había confusión y asombro. Ahí decidí que tenía que averiguar que sucedía y me fui caminando lentamente hasta el semáforo para mejorar mi ángulo.

¡Cójanlo, ahí está! – gritó un muchacho gordito,  sucio del humo de los carros y la intemperie de unos trece años que vendía dulces en el semáforo. Pensé en un ladrón escandaloso que se sorteaba entre la avenida y en las acusaciones impotentes e incluso hipócritas de quienes lo observaban.

Mientras esperaba que el semáforo se pusiera en verde para los peatones vi una figura de color piel trigueña que corría en medio de los carros al mismo tiempo que estos traban de no arrollarlo. El semáforo me dio el paso, pero no pasé, me quedé absorta viendo la figura lejana de esta persona en medio de la avenida, a mi lado solo había un par de señoras que no dudaron pasar la calle para tener una mejor vista en aquella inusual escena.

¿Estará drogado? – le preguntó una a su acompañante mientras cruzaban la calle. Yo decidí quedarme allí observando desde lejos, imaginando que se sentiría correr desnuda por la calle, ese fue un pensamiento de una milésima de segundo, que fue interrumpido la carcajada por el que yo deduje era el papá del muchacho gordito de los dulces, pues estaba vendiendo botellas de agua.
La gente gritaba: A los carros, al muchacho desconocido, a un policía que iba pasando y paró por unos segundos y decidió ignorarlo todo, tal vez también se gritaban a sí mismos.
El semáforo, se puso nuevamente en verde para mí, decidí cruzar con paso lento, no sabía si quería estar más cerca, no sabía si estaba bien faltar a mi palabra de que me encontraría en la estación con mi amiga, pero crucé y lo vi más de cerca, aunque seguía aún estando lejos.

Yo pensé en si era algún libertino atrapado por los efectos de la marihuana o de la sencilla desfachatez de burlarse de la gente en su cara asombrada y falsamente mojigata cuando vi que el mismo adolescente de ropas anchas que le había gritado al carro parecía conocerle, él y su grupo estaban demasiado interesados por la suerte del muchacho.  

Las personas se alejaban, pero otras trataban de retener la ilógica carrera del muchacho, que estaba desesperado, él gritaba y lloraba, pero no entendía que decía. Yo me quedé nuevamente parada en la esquina de la escuela militar y pensé que tal vez era un soldadito que había enloquecido del dolor de la guerra.

Caminé lentamente en dirección del muchacho con paso dubitativo, pensé en las drogas, pensé en la locura y en la cucaracha de Kafka, que  a la final había sido despreciada por su propia familia cuando decidió ser inservible para los más cercanos ¿Cuál es el peso de sencillamente no ser funcional? E imaginé cómo poder tratar de razonar con el muchacho desnudo que corría por la calle, sin saber porque creí poder ayudarlo. Pero automáticamente vi que sencillamente no habría caso en razonar con el desnudo que se enfrentaba sin ser consciente con la adversidad de las miradas, de una sociedad que en vez de admirar el cuerpo sencillamente lo rechaza con asco y procura ocultarlo a toda costa.
Nunca supe si los adolescentes que estaban tan cerca conocían a este joven de no más de 27 años que corría desnudo y evitaba a la gente que trababa de atraparle. Él sencillamente estaba tan sumido en su dolor que no quería saber de nada ni de nadie, tal vez, ni siquiera cayera en el hecho que estaba desnudo, tal vez, ni siquiera pensaba si estaba en la calle o en la sala de su casa.

Cuando más me iba acercando a él llegaba una ambulancia que no encontraba sitio donde parquear porque los otros carros pudiendo no le daban espacio, y pensé: ¿Cuánto tiempo duró aquel desnudo debatiéndose entre la vida y la muerte en medio de las calles y los andenes? Probablemente no fueron ni cinco minutos los de su travesía del muchacho mostrando su falo impoluto en  las calles.

El paramédico se bajó y junto con otras personas lo aprisionaron contra el piso sosteniéndole con fuerza los brazos en la espalda e imponiendo toda la fuerza de sus cuerpos en evitar que “el loco” como la gente a la final  decidió llamarlo, no escapase nuevamente.

El loco gritaba con fuerza, lloraba con desespero y con dolor. Ya aprisionado lo vi de cerca, a un metro de distancia y quise creer que él me miró por un instante, sus ojos estaban tan hinchados que parecían dos tomates viejos y arrugados, no sé si de tanto o de posibles golpes, su cara estaba demacrada y llena de cicatrices, y a pesar de que su cuerpo se veía saludable se le notaba cansado, totalmente exhausto, pero con la misma energía seguía gritando su dolor.

¡MAMÁ, PAULA, ALEXADRA….! ¡Perdónenme, Perdónenme!.... HIJUEPUTA, YO SOLO QUIERO SER FELIZ, YO SOLO QUIERO SER FELIZ…. YO…solo quiero ser feliz.

domingo, 26 de febrero de 2012

Universo

Soy el universo,
yo soy quien ve cada día el sol pasar
a través de mis ojos que no pueden ver mi rostro
pero siente cada momento en el sincesar.

Tú eres otro universo compartiendo conmigo,
Nos pintan la realidad como única
cuando lo que sucede es un choque de estrellas,
un sentido cósmico de momentos paralelos.

Es una visión reducida a un mundo
una forma de ver lo que nos toca desde otro punto,
como si cada uno de nosotros fuera algo más que alelos
soy el universo que hace parte de otro.

Veo lo que me dicen real con recelo,
no reconozco poder ser un universo
pero el mundo es mío, es mío
tanto como le pertenece al cielo.

Soy el universo amante,
la única visión que reconozco,
los únicos colores que puedo ver
la única sensación que es mía...

YO SOY TU, Y TU ERES EL UNIVERSO

Afuera del Colectivo

Es tal vez la palabra colectividad que tanto molesta a los adolescentes y rebeldes en general, el ser o no parte de algo, el estar o no entre el montón, la norma que se transforma poco a poco en lo "normal"...
De ahí están las cosas que nos hacen, todos estamos en esa carrera de proponer como sobresalir de nuestros congéneres de una u otra manera, ya sea con un leve descubrimiento o algún detalle de originalidad.

La colectividad, donde pertenecemos, el lugar donde nos senitmos seguros también frente aquello que nos parece diferente y no entendemos, ya sea porque estamos en la norma "normal" o en el lado que se le opone, el ser humano como lo somos nosotros, no puede vivir solo.

Yo en mi caso, prefiero decir mis ideas más allá de la misma sensación de colectividad, sin importar si estas son o no un pastiche de algo más. Tal vez en el proceso que me he decidido a incurrir cometa muchos errores, que estaré dispuesta a afrontar en pro de las ideas en su sentido puro, sin tener que recurrir necesariamente a una posición de algo, sin estar en contra o a favor. La verdad en su sentido no existe, jamás lo hará, pero daré de mi lo más verosímil que pueda encontrar.

martes, 18 de octubre de 2011

Extrañarte

Quisiera tantas cosas de las cuales nunca fui capaz de soñar en un lamento casi incoloro, y porque ahora extraño tanto tus palabras que se me iría la vida esperando por el clamor de un deseo que cada vez que lo pienso se ve aún más lejano, perdido entre los más profundos sueños de lo que podría ser, ese ánimo de querer estar un momento contigo, lo que  fuere que se convertiría en mi vida junto con el corazón detrás de tu otra partida.
Es querer tenerte para siempre como si de cada segundo mi respiración dependiera de ello. Un amarte incesante del cual te aprovechas con todas tus armas en un pensamiento que tienes de mi. Tan intenso como la vida misma...

Solo quiero encontrar el secreto de cómo eres capaz de dejarme por estos ratos que se vuelven eternos y me rompen el corazón en millones de pedazos por el simple sentimiento de extrañarte, de extrañarte tanto como no te imaginas. Pero tú en cambio puedes irte casi sin ningún remordimiento y dejarme sola por tanto tiempo que para mi es casi una eternidad, no te has ido del todo y ya te extraño como si me arrebataran de lo más profundo de mi ser algo muy importante, un pedazo de mi alma.

Siempre me he preguntado cómo puedes hacerlo, será que te vas porque sabes cuan animoso y tortuoso es para mí extrañarte...

martes, 2 de agosto de 2011

Mira hacia al frente y me verás, tal vez no estoy tan lejos como crees. Aún no sabes muy bien como es, pero estás cerca de la misma figura humana que conociste desde hace tiempo. Una bofetada que hizo que te doliera el pensamiento, con un suplicio tan profundo como si se tratase de una puñalada.
Ahora dime, ¿qué estás viendo? ¿Ves lo mismo que yo?... Tal vez así sea, aunque tus ojos sean más agudos o más obtusos, las formas siguen siendo las mismas, vemos lo mismo y de igual manera, así te niegues. Yo soy tú. Eres la misma persona que yo.
Sientes la oscuridad sin necesidad de la ausencia de luz, créeme que comprendo tu soledad pese a las personas que te rodean. Pero ¿Cómo liberarte? Quisieras recorrer lo desconocido, quizás sea necesario otro camino. Sé como conocerte, como hablarte, pues soy la única discusión que no ganarás jamás ni podrás debatir con suficientes argumentos.
Recuerdas esa misma figura humana, todavía sigue siendo algo imperceptible a pesar de que ya empiezas a notar mejor cada una de sus formas. Logras ver cómo es que la clarificación de sus facciones se va desenvolviendo tú cara, el color de tus ojos, las curvas de tus mejillas, la carnosidad de tus labios. Ves tú espejo. Cuan perfecto o imperfecto eres, tal vez ahora puedas tocar tu propia mano.
Pero tú cuerpo parece hecho de plástico, está allí casi onírico y es totalmente ajeno a ti.  Ahora ¿Quién eres? Si tú eres yo. Cuál es la persona que eres, tú cuerpo es un maniquí, y yo solo una voz. Yo, ni siquiera existo.

martes, 28 de junio de 2011

Son de la vida

Es un momento de inspiración casi efímero,
Tanto que el suspiro se lo llevó para darle aliento.
Tan cálido, tan frívolo como cada momento,
Fue cuando allí el tiempo me enseñó su esmero.

Tal vez cayó entre el rayo del sol y la misma montaña
Cuando la luz miró a través de los mimos ojos,
Dónde nació junto con él, el olor azul claro de la mañana,
Deslumbrando en sí la sencilla calidez por medio de hinojos.

Y te extrañé, pues tenías la piel más suave que el terciopelo.
Te esperé, ya que nunca pensé que realmente estarías lejos,
Te añoré, tanto como pueden hacerlo mis labios en el suelo.
Porque. Te amé. A  lo sumo confundidas mis palabras.

Y es en el verdor de los árboles, la inocencia rezagada.
Una luna que fuera de la noche que siguió el camino,
Interpretando más de un sentido para mí.
Ya que del sueño y del mismo infierno, continué allí.

Encontré lo que me decían y hallé más de lo esperado,
Entre tantas estrellas la verdadera me cegaba el paso.
Entonces caí en una fosa oscura que terminó el comienzo,
Y después decidieron embarcarme al viaje sin retorno.

Sin embargo, nunca terminé de irme, pues nunca llegué.
Pero tuve una bella visión parcial de lo que puede ser,
No es verosímil entenderlo todo de una vez,
Pero la vida te da lo mejor para transformar tu forma de ver.


martes, 19 de abril de 2011

A razón de la luna.

Has atravesado cada fibra de mi corazón,
y ahora es mía cada palabra vacía
que por un aire vano llega y transforma
cada lágrima de cuando mis ojos lloran.

Has acabado con cada silencio de mi interior
profiriendo dentro de mi un gran estruendo
solamente con la necesidad de dos palabras.

A la luz de un sol que se vuelve oscuro
clamo por tu presencia, sin tenerla voy a perderla.
Con la guía de una luna que es ahora diurna
Busco lo que había encontrado y por mi culpa extraviado.

Es del dolor de la soledad mí más cruel suplicio.
Por ello, busco en ti lo que no he vivido.
Metida en una caja de cristal no veo más que un espejismo,
pero me ha bastado con el tuyo para no caer al abismo.

Te pido un todo sin pedirte realmente nada,
comprendo la realidad de mis palabras.
Es de mi corazón egoísta y de mi alma circundante
lo que hace no poder sentirme bien en otra parte.

Nunca actúe como alguien netamente sabio
pero aún desde la oscuridad creo que puedo marchar.
Desearía bien, que no todo fuese tan lejos,
Sin embargo, algo es imposible sólo si así lo creemos.